
1. Ante la ansiedad y el nerviosismo: ¡Calma y tranquilidad!
Busca paz y relax a través de técnicas de respiración y relajación, meditación, yoga,… Realiza actividades que te hagan sentir bien y te distraigan (colorear mandalas, escuchar música, tocar un instrumento, etc.).
2. Ante la sensación de caos : ¡Orden y control!
Un hogar limpio y ordenado te dará sensación de bienestar. Aprovecha para ordenar la ropa, tus libros, los juguetes de los niños, tus fotos, etc. Planifica tus días y sigue una rutina.
3. Ante la preocupación: ¡Ocúpate!
¿Qué puedes hacer en esta situación? Piensa que quedándonos en casa ya nos estamos ocupando ¡y mucho! Haz todo aquello que esté en tu mano y dependa de ti. Recuerda que no podemos controlarlo todo. Tampoco sufras por aquello que no ha pasado, que no está pasando y que quizás ni siquiera va a pasar.
4. Ante la sensación de miedo: ¡Sentido del humor!
Sonríe. Tu mente entenderá que si sonríes, es que todo está bien y estás feliz. Empezará a generar endorfinas y serotonina. Baila, canta, ve comedias, mantén conversaciones divertidas, juega con tus hijos,…
5. Ante la sensación de incertidumbre: ¡Céntrate en el presente!
Aquí y ahora es lo único seguro que tenemos. Ve día a día, paso a paso. Ahora más que nunca sabemos que el futuro es incierto e inesperado. Enfoca tu energía en lo que estás haciendo en el presente. Practica mindfulness.
6. Ante el sentimiento de inutilidad: ¡Actívate!
Teletrabaja si es posible, escribe, pinta, lee, haz cursos online, cocina, etc. Empieza a ver este momento como una oportunidad para realizar aquellas actividades que por falta de tiempo o prioridades tenías aparcadas o no le podías dedicar el tiempo que querías. El aburrimiento fomenta la creatividad.
7. Ante el sentimiento de soledad: ¡Relaciónate!
Hoy en día mantenernos cerca de los nuestros es muy fácil. Habla por teléfono, envía Whatssaps, haz una videollamada,… con tus familiares y amigos.
8. Ante el miedo a infectarte: ¡Mucha salud e higiene!
Cuídate, come de forma saludable y haz ejercicio físico. Lávate las manos frecuentemente, dúchate, aséate, vístete. Si te ves bien por fuera, te sentirás mejor por dentro. ¡Ah!, y no te olvides de tener pensamientos positivos, ya que también refuerzan el sistema inmunológico.
9. Ante la inactividad: ¡Muévete!
Haz ejercicio físico, baila, ocúpate de las tareas del hogar,… Procura mantente activo a lo largo del día.
10. Ante el estrés de estar todo el día acompañado (de la pareja, los hijos, etc.) : ¡Momentos a solas!
Planifícate para tener un tiempo a solas, un momento para dedicártelo a ti, disfrutando de tu propia compañía. Delega los hijos un rato en la otra persona y viceversa. Con organización todo puede ser más equitativo. Haz cosas solo, sin la pareja en algunos momentos del día (puedes irte a otra habitación a leer por ejemplo).
11. Ante la saturación de información sobre el virus y Whatssap : ¡Desconéctate!
Es importante estar informados para saber cómo actuar o estar al tanto de cómo están nuestros seres queridos, pero necesitamos tener tiempos de desconexión para estar con nosotros mismos, con nuestra familia u ocupándonos de nuestras tareas tranquilamente.
12. Ante el rechazo a la situación del Conorovarius: ¡Agradece!
Da las gracias por tener salud y por todo aquello de lo que quizás anteriormente, no eras consciente o no le dabas tanta importancia. Agradece todo lo positivo que nos está aportando (más tiempo en familia, más tiempo para aprender cosas nuevas, etc.) y nos aportará (priorizar la salud por encima de cualquier cosa, apreciar y enfocarnos más en lo que tenemos y no en lo que no tenemos, sentirnos libres,…). Además, cada noche, antes de acostarte, puedes elegir 3 cosas positivas que te hayan pasado a lo largo de ese día y dar las gracias por ello. Cuanto más agradecidos seamos, más abundancia atraemos.
¡Ánimo a todos y muchísima paciencia!
“Todo es temporal”
“Cada día, un día menos para volver a la normalidad”
Nos vemos pronto…